A Unos Pasos De Su Secreto…

Este relato tiene tan solo unos retazos de realidad…El resto es pura licencia….

Ayer apareció por primera vez, después de una semana de no saber nada de ella…Yo  estaba a punto de salir a pasear con Sigh cuando me  distrajo el sonido de un motor..Me asomé a la ventana y ví un reflejo herrumbroso tras el cristal…Salí, parte por curiosidad y parte por prevención…Ella estaba al volante,  fumando las últimas caladas, a buen seguro aspirando nicotina y fuerza a la vez…Se abrió la puerta, echó fuera primero una muleta, luego las dos piernas y la segunda muleta, esperó indecisa y,  por fin,  salió del protector cascarón …

Se quedó frente a la casa, aún anochecida y sombría tras el incendio, con unas tijeras en la mano…Me acerqué indecisa, para saludarla…Sí, había venido sola…Sí, quería entrar ahora…No, no quería que la acompañara…Era algo que debía hacer, ella, ahora, ya…

Subió con pesar las escaleras, cortó el precinto y atravesó el vano que antes había sido una enlucida y alegre puerta…Juro que creí oír un susurro quejumbroso y doliente escaparse por entre los ojos y la boca del ebanificado edificio, y un hálito acre y arenoso me rodeó por un instante…

Ahora era cosa de dos, pensé…De la casa y de ella…Era un momento privado, triste y rabioso al mismo tiempo y, sin embargo, necesario…Un tintineo abrasilado llamó mi atención…Una lamparita del salón que se mecía lúgubre y pesarosa…

Me la imaginé recorriendo su antiguo hogar… De sus cosas ya no quedaría nada…Tan solo sombras y retazos imposibles de recomponer en un primer encuentro…Pensé que era muy valiente enfrentándose a su reciente historia de esa manera…Yo no habría sido capaz de hacerlo…

Cuando salió y me acerqué a ella parecía entera, pero el suave temblor de la muleta derecha la delató…Su escarolado cabello y el pavonado chándal estaban salpicados de fina ceniza y las comisuras de los labios pugnaban por sobrevivir en su justo lugar…”No queda nada, nada, nada”,  me susurró…”Todo está bajo una gran capa gris…Mis muebles, mis alfombras, mis lámparas…Mira este chándal, mira las muletas…Todo me lo han tenido que comprar…Sin casa, sin negocio, sin salud……”  Al menos estaba viva, intenté animarla, al menos podía tener una segunda oportunidad, todavía era demasiado pronto…”Sí”, musitó mientras le ayudaba a meterse en el coche, “una segunda oportunidad”, repitió mientras sacaba un cigarrillo de la caja que tenía en el salpicadero…”Tal vez no todo está perdido”, repitió ausente mirando el fuego del encendedor …

Creo que fue el  metálico  tono de su voz lo que hizo que buscara sus ojos… Su mirada verdeja y fría no se inquietó…Cerró la puerta del automóvil  y me dejó fuera,  junto a la casa, a unos pasos de su secreto…

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