“La Ranita Cru-Cru” (X)

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Cru-Cru suponía que todos estaban ya en la Cueva, pero sólo lo suponía, porque no se veía nada de nada.

-“¡Hmmmm!…No quisiera molestar, pero..¿No podríamos hacer una luz?”

-“¡Oh no!”- exclamó Catalina, -“La Lluvia Salada borra primero las luces, y luego los colores claros…La oscuridad es buena, Cru-Cru…Nos da tiempo para pensar… “

-“Tiempo, tiempo…”- repitió Paco silbando entre dientes-“…pensar, pensar…”

Cru-Cru cerró los ojos…Y, de pronto,  sintió en su pecho todo el miedo de sus amigos… Y la pena de Carla…Y tuvo ganas de llorar… ¡¡¡¡Todo aquello era por su culpa!!!… Si se hubiera quedado en casa… Y notó cómo dos lágrimas calientes, grandes y redondas resbalaban por sus mejillas, pasaban rodeando sus labios y caían al vacío…

-“¡Ya lo tengo!”- gritó justo en ese momento Paco- “Ya lo tengo!!!!”- repitió moviendo con alegría sus alas.

En realidad el plan era muy sencillo. Todos se quedarían en la Cueva, protegidos de la Lluvia Salada. El llevaría encima a Cru-Cru. Volaría arriba, arriba, hasta acercarse lo más posible a la nube blanca… Como era negro, no podía borrarse tan fácilmente… ¡La Lluvia Salada no era tan peligrosa para él!

-“¡Algo bueno tiene que tener ser un cuervo negro como la noche!”- exclamó con la sonrisa un poco torcida… Cru-Cru sólo tendría que saltar, concentrarse y ¡pumba! ¡Desaparecer hacia su mundo!.

-“¡Cuando Carla te vea, dejará de llorar, y nosotros estaremos a salvo!”

Un montón de aplausos y ¡bravos! resonaron alegremente en la cueva…

Cru-Cru abrió la boca… Y se le cayó la lengua verde al suelo…Y rompió a llorar en voz alta y con desesperación… ¡Era imposible!

-“Bueno!”- dijo enfadado el petirrojo-“¿Cuál es el problema ahora?”

Y Cru-Cru lloró con más fuerza aún… Nadie dijo nada por unos segundos…  De pronto, en medio de la oscuridad, se oyó una tierna voz inesperada…

-“Querida Cru-Cru…Querida ranita Arco Iris… No tienes que tener miedo…  Ni pena… Ni sentirte culpable…” – se escuchó a Chiribita- “Te atreviste a venir aquí persiguiendo un sueño… Creíste en la Magia… Y en nosotros, sin conocernos siquiera… Ahora, sécate esas lágrimas y escucha a tu corazón… Ya es hora de volver… No es imposible… Sólo tienes que recordar que Carla te espera, que aquí dejas auténticos amigos,  y que la Magia existe…”

Cru-Cru se calló mientras un suave fru.fru se iba a cercando poco a poco… De pronto, notó las alitas de Catalina aleteando cerca de su cara, el suave pelito del conejo violeta, las alitas del jilguero y petirrojo, los pétalos de terciopelo de Chiribita…Todos se fundieron en un gran abrazo y Cru-Cru sintió cómo su corazón se hacía más fuerte y ligero a la vez…

-“Eh… Ejem, ejem…”- rompió el momento Paco con un carraspeo-“Todo esto es muy bonito y eso pero…Tenemos que darnos prisa!!”

Y tras un último abrazo, Cru-Cru salió de la cueva siguiendo a Paco.

… Lo que vieron les hizo temblar las patitas. Llovía muchísimo, y del pino ya sólo quedaba la mitad… Desde luego, la nube blanca parecía lejísimos… Muy alta y muy chiquitita, intentando escapar de los nubarrones negros que tronaban enfadados una y otra vez.

-“¡Paco! ¿Tú crees que….?”

-“¡Ranita! ¡Ni una sola palabra!. ¡Súbete a mi lomo y agárrate bien!”

Cru-CRu miró asombrada al cuervo… Parecía más fuerte, más alto, más seguro…Y eso le dio ánimos. Se subió a él de un salto y se agarró con sus cuatro patas y con todas sus fuerzas…

…Paco subió rápidamente, más o menos hasta donde debía estar la mitad del pino… Luego empezó a dar vueltas al árbol… Una, dos, tres… Con cada vuelta subía un poco más… Ya estaban por encima del pino… Cuatro, cinco, seis…  Las nubes negras les rodeaban feroces…  Cru-Cru se dio cuenta de que Paco cada vez volaba más despacito… Su color ya no parecía tan negro y brillante…

-“¡Paco!¡Paco!”- gritó con fuerza y miedo.

-“Estoy bien Cru-Cru… Estoy… Bien… Ya queda poco… ¡Preparate!”

Cru-Cru se apretó contra él más aún… Podía escuchar incluso el corazón del pájaro, latiendo apresurado mientras intentaba llegar a la nubecilla blanca…

-“Ya está ahí… ¡Ya la veo! Recuerda Cru-Cru… Tienes que cerrar los ojos… Y saltar… ¡Y creer…!”- Paco casi no podía silbar… Sus alas estaban grises y su espalda prácticamente blanca….- “¡¡Salta Cru-Cru!! ¡¡ Salta!!”

Y Cru-Cru saltó…

…Lo último que vio fueron los ojos cristalinos de Paco, grandes y cansados, pero con una chispita de satisfacción… Y luego todo fue un remolino… En una vuelta vio a Paco cayendo, casi  transparente, casi sin fuerzas… En otra, tuvo una visión fugaz de la entrada de la Cueva de la Ladera Roja, que ahora era amarillita clara… Estaba mareándose, cegada por la Lluvia Salada, cuando aterrizó en la nube de algodón… Cerró los ojos, apretó los puños , y saltó… Saltó con todas sus fuerzas, como nunca antes lo había hecho, convencida de que la Magia existía, de que el Bosque Encantado se salvaría, y de que ella llegaría  a casa al lado de Carla, de sus papás, del cocodrilo verde y azul, y del osito blanco como la nieve… ¡¡¡Ojala nunca hubiera querido ser una ranita ArcoIris… ¡!!

…Y ¡¡¡Poof!!! Desapareció entre las estrellas.

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