“La Ranita Cru-Cru” (V)

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-“¿Estamos todos de acuerdo, verdad?”- preguntó el jilguero.

-“Si” – confirmó una preciosa flor azul como el mar- “Trabajaremos todos a la vez, para lograr más colores y mucho brillo”

-“¡Eso es! A ver Cru-Cru, ¿estás preparada?”

-“¡Siiiiiiiii….!”

-“Cierra los ojos y cuenta hasta diez despacito”

Y Cru-Cru cerró los ojos con fuerza.

-“¡Ya…!”- gritó el conejo violeta.

-“Uno… Dos… Tres…”- como Cru-Cru tenía los ojos cerrados, no sabía lo que estaba pasando… Pero podía sentir la Magia actuando a su alrededor… Notaba viento, calor, frio, un pequeño golpecito aquí, una caricia allí… – “Cuatro… Cinco… Seis…”- Alguien le estaba haciendo cosquillitas bajo la nariz- “Siete… Ocho…Nueve…”- Ahora en la barriguita… Casi no podía aguantar la risa…- “¡Y diez!”

-“¡Terminado!”- exclamó Catalina- “Ya puedes abrir los ojos…”

-“Ohhhhhhhhhhh”- un coro de voces de admiración se elevó a su alrededor.

-“¡Mirate en el arroyo, mirate en el arroyo!”- chilló alegremente una de las ranitas con reflejos dorados.

-“¡¡¡Ohhhhhhhh!!!”- exclamó Cru-Cru- “¡¡¡Ohhhhhh!!! ¿Esa soy yo???? ¡¡¡Síiii!!!!!”- dijo mientras abría y cerraba la boca, mientras movía su mano derecha y leventaba su patita izquierda….- “¡¡¡Soy yo!!!!”- gritó con felicidad.

Ahora era verde y azul, y roja y amarilla, y tenía destellos morados y rositas, y una estrella de plata y oro relucía pequeñita en su tripita…

Todos los animalitos y las florecitas danzaban a su alrededor, felices al verla tan dichosa… Las risas se mezclaron en el aire, y gotitas de polen brillaron entre las patitas de las mariposas…

-“¡¡¡Una auténtica ranita Arcoiris… !!!!”- gritaban y reían.

-“¡¡¡Oh amigas y amigos!!!  ¡Soy tan feliz! ¡Tengo tantos brillos y colores… !!! ¡¡¡Qué bonita… !!!!”- suspiró… – “¡No sé cómo puedo daros las gracias!”

Y, justo en ese momento, un sonido retumbó en todo el Bosque Mágico, su imagen en el agua se disolvió en círculos temblorosos, y una gran sombra apagó la luz del sol…

-“Huy huy huy…”- murmuró a su espalda una florecita con un  hilillo de voz…

“La Ranita Cru-Cru” (IV)

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Cuando Catalina regresó, lo hizo acompañada de petirrojos, jilgueros, flores mágicas con patitas y bracitos de diversos colores, tres ranitas verdes y amarillas, y un gran conejo violeta. Todos se quedaron muy serios en la orilla mirando a Cru-Cru.

-“¡Oh! ¡Es verdad! ¡Es verde y azul!”- exclamaron con sorpresa.

-“¡Vaya! ¡Parece muy triste!”- dijo una flor naranja.

-“Es porque es verde y azul…” -explicó Catalina- “Ella quiere ser una ranita Arcoiris”.

-“¿Y así serías más feliz?”- le preguntó el conejo violeta a Cru-Cru.

-“¡Claro!”- exclamó Cru-Cru moviendo la cabeza arriba y abajo.

-“¿Y tu crees que tu amiga Carla te querrá más que ahora sólo porque cambies de color?”- le preguntó una de las ranitas con sorpresa.

-“¡Seguro! Porque seré única y diferente…”

-“Bueno… Podríamos intentarlo…”- dijo una flor malva pensativamente- “Parece que su corazón es sincero…”

-“¡Sí, sí que lo soy!”

-“No estoy seguro”- trinó el petirrojo- “Si Carla te quiere de verdad, no tiene que importarle tu color…”

Cru-Cru sintió cómo poco a poco las lágrimas llegaban a sus ojos desde el fondo de su corazón… ¿Por qué le estaba pasando esto? ¿Por qué no querían ayudarla? Ella siempre había sido buena y leal y sólo pedía tener otro color, unos reflejos, un brillito diferente… Ser especial para Carla…

Una gotita salada resbaló lentamente por su cara…Y justo antes de que cayera al suelo fue recogida por Catalina, que se había acercado volando despacio, sin hacer ruido… En ese momento, un rayo de sol quedó atrapado por la lágrima….Y ésta brilló como un diamante…

-“¡Ohhhhhhh!”

-“¡Es la señal!”- exclamó el conejo- “¡Debemos ayudarla!  ¡Ven a la orilla! Tenemos mucho trabajo por delante”.

Y con un salto juguetón y un alegre “croac” Cru-Cru se plantó entre ellos…

“La Ranita Cru-Cru” (II)

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Pasaron una, dos, tres y cuatro lunas, y la ranita Cru-Cru no dejaba de pensar… Tripa arriba, tripa abajo, mientras escuchaba los cuentos que le contaban a Carla sus papás… Hasta que creyó encontrar la solución.

Aquella noche la mamá de Carla, María, les había contado la leyenda de El Bosque Encantado… Era un Bosque Mágico que nadie sabía exactamente dónde estaba. Pero no era difícil de encontrar: ¡sólo había que creer con fuerza en él!. Una vez allí, si tu corazón era bueno, podías hacer realidad uno de tus deseos de una manera mágica…

-“Magia…”- se dijo la ranita Cru-Cru. – “¡Eso es lo que necesito! Así seré linda como un Arco Iris…Linda como la margarita, brillante como el cocodrilo…”

Y de un salto se plantó al lado del cuento que María había dejado sobre la mesita.

La portada mostraba un bosque misterioso, lleno de hojas verdes y amarillas que resplandecían bajo los rayos del sol… Cru-Cru se quedó mirándolo fijamente…

-“El Bosque Mágico… Sólo tengo que creer en él con fuerza y podré llegar sin problema…”

Se llenó de valor, cerró los ojos con ánimo, creyó, creyó, creyó… ¡Y poof! Desapareció en medio de una nube…

Justo en ese momento, Carla se movió y habló en sueños:

-“Te quiero mucho Cru-Cru…Tu no te preocupes… Tu siempre serás mi ranita especial…”

“La Ranita Cru-Cru” (I)

En una pequeña ciudad del Norte vivía una niñita llamada Carla.

Carla tenía los ojos pizpiretos, una naricita respingona y una sonrisa grande grande llena de luz.

A Carla la querían mucho sus papás, sus abuelitos, sus tíos, sus amiguitos…Y ella siempre tenía besitos preparados listos para regalar…Y no sólo para las personas que la rodeaban, sino también para todos sus muñecos y muñequitas… Le daba lo mismo que fueran grandes o pequeños, perritos o cocodrilos, dragones o ranitas… Ella se encargaba de cuidarles, hablarles, contarles sus cosas, darles las buenas noches…Y siempre escogía uno o dos para dormir y soñar…

Uno de sus muñecos favoritos era una ranita, blanda y pequeñita: la ranita Cru-Cru.

Cuando llegó a casa, Carla era todavía pequeñita, y no sabía decir “Croac-Croac”, así que “Cru-Cru” se quedó: una ranita especial con un color especial: verde y azul.

A Cru-Cru le encantaba estar cerca de Carla, en la cabecera de la cama cuidando su descanso.

Desde allí, además, podía ver cómo iban llegando los nuevos amiguitos de Carla, cada vez que pasaba un cumpleaños, o la visitaban los Reyes Magos…

Un día de otoño, de pronto, la ranita Cru-Cru se sintió triste. Tal vez porque fuera llovía, tal vez porque oía quejarse al viento tras las ventanas… El caso es que se puso a mirar a todos sus compañeros: un osito blanco como la nieve, con las orejas sonrosaditas; un gran cocodrilo verde y azul brillante, con ojos amarillos como limones; una bella margarita, con pétalos rosas, rojos y violetas, como una puesta de sol… Y ella… Sólo verde y azul, a potitos verdes y azules… Y nada más… Ningún brillito, ninguna filigrana carmesí, ni siquiera un pequeño destello dorado…

Suspiró, sacó la lengua para coger una mosca negra que revoloteaba sobre ella, y volvió a suspirar…

-“Tal vez Carla se canse de mí… No soy brillante, no soy grande, ni siquiera tengo pelo… Me gustaría tener muchos, muchos colores, como un Arco Iris… Así parecería más joven, más alegre… Sería una ranita especial, y Carla me querría siempre…”

Estiró una pata, estiró otra, y luego se encogió un poquito con pesar, mientras escuchaba la lluvia tras el cristal…

New activity///Nueva actividad…

Estado

 

Hello everybody!!!

Sorry if I have been a bit lazy lately…I think it is going to be better now!!!

sigh

I am going to start a new project….

Sorry!!! It will be only in Spanish…Tales for children! So the language will be an easy one…May be a good opportunity to refresh your knowledge of my language!! 🙂 🙂

Check on the new page: “Cuentos para Carla “. Every Wednesday and  Friday a new chapter, starting on the 18th of February!!

The first tale is “La ranita Cru-Crú”.

The rest of the week business as usual 🙂

Hope you will enjoy it!

🙂